Watchavato: Artista Urbano

Publicado by proyectoblog en julio 07, 2009 en Arte & Diseño Digital tagged with , , , , ,

Watchavato – Luis Romero

México, DF – Culiacán, Sinaloa

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Articulo de Sonia Sierra.- “Dar un toque de calle no convierte algo en arte urbano”, resume el artista Luis Romero, conocido como Watchavato, sentado en su estudio en la colonia Roma, una especie de bohardilla donde con una plancha de serigrafía trabaja en la producción de esténciles, stickers y carteles, con su radio por compañía.

Las paredes han cedido su blancura al inconfundible sello de su trabajo, donde está el rostro de Malverde, la imagen y el nombre del propio artista, la huella de las distintas series que ha trabajado como esa que iba: “No hay amor más puro y sincero que el de este estencilero”. Mezclados están trabajos de otros creadores del Street Art. También la huella de diseños que él produjo para marcas de tenis, atraídas por el toque callejero.

Entre la multitud de imágenes, busca la más reciente de las que ha hecho y donde se puede leer “El arte urbano volverá a las calles”. Esa idea envuelve el momento que hoy vive el artista.

Watchavato, que de ser el que contaba historias de narcocultura por medio del arte urbano pasó a ser cursi, que se trajo a sus amigos de Culiacán a las paredes de Coyoacán en la serie “Mi clica es primero”, que vivió en la serie “22:45” el duelo de perder a un amigo cuando juntos chocaron, que dijo sí a las marcas y que se distanció de las calles para exponer en espacios cerrados, hoy quiere recuperar los muros para su trabajo personal. “Hacerlo en la calle tiene un rollo de adrenalina, de invadir espacios”, dice.

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“Todos tienen su versión de por qué están en la calle, la mía es más romántica. Yo estaba sentado en un banquito, en un estudio, y mi hermana (la artista María Romero) pintaba un mural; se la pasaba semanas en esto, el día de la exposición estaba toda la gente arreglada, se juntaban en un cóctel, los tragos, el intercambio de tarjetas, era un punto de encuentro. Y la obra quedaba en un tercer plano. Y yo les quería decir: “oigan, cabrones: vean el trabajo de mi hermana”. Por eso salí a la calle”, cuenta el artista.

Su arte, reflejo de la familia

Nacido en Sinaloa hace 37 años, Watchavato tiene claro que hacer arte en la calle es su mejor homenaje a lo que era tan común en una familia grande como la suya —eran 10 hermanos— en el norte del país: contar historias.

Atrás de cada serie que ha creado hay una reflexión muy personal, una historia. A Malverde —imagen que trabajó hacia 2003— no lo ve sólo como el Santo protector de los narcos sino que recuerda que cuando su padre se fue de la casa, él acompañaba a su mamá —no existía la capilla entonces— al busto de Malverde, rodeado de piedras y una cruz y él veía a su madre platicando con el busto, “cañón. Puedes irte adonde sea, pero vas con tu historia, tus personajes”.

“Hoy todas las cosas han girado en un ir y venir. Estoy en el momento de dejar un poco las marcas. Con mi proyecto actual, El Arte Urbano Volverá a las Calles, se trata de renunciar un poco al diseño, a los directores de arte para hacer mis cosas libremente en la calle”, expresa. Continua entrevista abajo…

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El abandono

—¿Qué hay atrás de esto?

—Qué hay atrás de esto… Como que después de 10 años conozco a artistas urbanos de Francia, Canadá, Argentina, Colombia, de la República y la mayoría de esa gente ha abandonado un poco la calle, que fue donde empezó este movimiento, porque nacieron espacios cerrados —la misma Galería José María Velasco, aunque agradezco un montón lo que hice ahí—. Extraño eso de que salías y decías “¡No mames, quién pegó estos cuatro metros! ¡Quién se dio tiempo de regalar esta pieza aquí en la calle!”

—¿Cuánto hace que no te pasa eso?

—Como unos cuatro años. Tiene mucho que ver con la invitación de Vans, de Pasagüero. La calle se empezó a vaciar y vino una lluvia de gente que no tenía invitación a galerías, pero que ocupó los muros con stickers, carteles, esténciles, ante los que ya no te paras. He visto mucha gráfica en la calle, pero pocas piezas que te hacen detenerte a mirar. He cambiado ese lenguaje de guerrilla por todos lados a una sola pieza en la calle.

—¿El Arte Urbano volverá… en qué etapa va?

—Ahorita va en esa etapa de invitar a mis amigos a volver al punto donde nació esto. No estoy en contra de que al mismo tiempo se trabaje para una marca o se esté en una galería, lo importante es seguir haciendo cosas en la calle. Yo conservo el diseño publicitario, tengo que pagar una renta, comer de algo. Estoy estencileando con esa frase, en Coyoacán, la Roma, la Condesa, Satélite.

Me molesta ver un cartel mío que tengo un año y no le haya pasado nada. No hablo de lo que la gente hace, sino también si le cayó el agua, la luz. Hay carteles que son parte de la pared, que si se levantó el concreto ahí se viene con todo y cartel, eso me fascina, cañón. Soy fan de los accidentes de la calle, del óxido, de las plantas que crecen en las grietas.

—¿Qué hacías para los clientes?

—Todo fue en 2003, la marca de tenis Vans organizó una campaña que se llama The Mexican Style. Nos dio a 30 diseñadores, músicos y artistas pares de zapatos para que sean intervenidos. Me localizaron y me dijeron: queremos la estética que tienes del Norte, de los narcocorridos, de la narcocultura y la frontera, la queremos en las campañas publicitarias de Vans. Lo disfrutas, porque tienes tu pago, pero cuando llegas a un punto en que el nombre es una exclusividad para la marca dices: “¡Aguas!”.

—¿Cuándo pones obra en los muros?

—Antes tenía mucho ese rollo de cliché de vestirme todo negro, pasamontañas, mochila, de puntitas y muy tarde. Ahora no, he descubierto que salir a las siete, ocho de la noche, cuando está toda la gente en la calle y poner un stencil, y seguir caminando es lo más fácil.

Los espacios

—¿Volver a la calle es una necesidad del arte urbano o es algo personal?

—Para muchos, salir a la calle es atacar, es ponerse en contra de algo… a otros sólo les interesa apropiarse de una esquina y poner un tag y no están necesariamente vinculados con la publicidad, ni están vendiendo nada, lo que quieren es apropiarse de un terreno.

La mayoría de los que hacemos arte urbano, que no hemos tenido problemas de sentarnos con galeristas, clientes, críticos de arte o con periodistas, venimos de una escuela de diseño o de arte. Los que son más radicales son personas que han hecho graffiti toda su vida, que no aceptan que les den una barda para pintarla, sino que buscar hacerlo sin permiso. Para ellos el graffiti es ilegal.

Conozco a muchos que dicen “pinche vendido”. Pero yo lo veo así: he buscado la manera de poder vivir de las cosas que hago y disfruto, no tengo ningún problema con eso, pero así como he trabajado para marcas hay un montón de cosas mías en la calle.

—¿Te gusta lo que ves hoy en las calles de esta ciudad?

— En México hay gente que tiene mucho el rollo personal, pero otra que hace algo demasiado fácil, por ejemplo ahorita la tirada sería sacar un esténcil de Michael Jackson e irse a pegarlo en la calle, pero eso no tiene ningún valor. No todas las cosas que hay en la calle son para detenerse a mirar. Algunos que hacen a María Félix no conocen sus películas o estencilean a López Obrador pero no tienen ninguna opinión de él. No creo que se trate de aprovecharse de la situación. Wathchavato es este rollo, es contar historias, esto es lo que hay, es de dónde vengo, es lo que soy.

Fuente articulo: El Universal

Imagenes: Flickr