Etgar Keret | Visita México

Publicado by proyectoblog en diciembre 12, 2012 en Noticias tagged with

Mi último empleo, “una larga historia llena de suspiros” (citando a Scott Pilgrim) me llevo hasta el Piso 12 de la Torre 1 del Corporativo Arcos. Un lugar inaccesible y que personalmente no recomiendo para ir a trabajar a menos que tu empresa te ofrezca auto, estacionamiento y comedor, prestaciones que nadie da, solo algunas empresas “grandes”.

El “Pantalón” como bien lo conocen los camioneros de Tacubaya, es un complejo que poco a poco muestra el desgaste del tiempo como cualquier otro edificio importante en la ciudad entrado en años, si lo comparamos con el Reforma 222, es como su versión renovada con nuevos trucos y artificios. Las Torres de edificios son impresionantes, las tiendas no tanto y el food court es como una especie de oasis de asalariados, en el “Macdonalds We trust”, fast food barata y de mala calidad. El único lugar donde te puedes sentar sin que te cobren o te corra alguien de seguridad es el área de fumadores en el Sótano 1, las Ball chair y algunas bancas dispersas ayudan a pasarla bien, si piensas que estar entre fumadores es pasarla bien.

El Corporativo Arcos es todo menos una zona que propicia el espacio público, es el ejemplo de todo lo contrario, no hay necesidad de que las personas interactuen, sino es dentro de un restaurante con reservación o en la Premier de alguna película de moda. Culturalmente hablando es la perdición, no existe nada que te haga leer o interesarte intelectualmente por algo, si las personas tienen tiempo libre, normalmente observan su smartphone o deambulan por los pasillos observando ofertas en los aparadores.

En la planta baja de la Torre 1, hay un lugar especial llamado “Un lugar de la Mancha” a diferencia del que se encuentra en Prado Norte, este es más moderno y con un concepto cercano al del “Péndulo”, pero más aplicado en lo que se refiere al restaurante. Tienen dos niveles donde se encuentran los preciados estantes de libros, en el primer nivel están las novedades y algunos géneros y accesorios para niños, en el nivel superior se encuentra lo más nutritivo, novela, cuento, historia, filosofía y uno que otro titulo escondido. Durante semanas, estos estantes se volvieron mi refugio después de comer, en realidad nunca encontraba ningún titulo que me atrajera, era tarea un poco ardua encontrar algo especial para leer, en alguna ocasión me encontré con los cuentos del nervioso de Woody Allen, que nunca he decidido leer, le puse bastante atención a las ediciones de la Editorial ERA, libros viejos que ya nadie compra, con autores latinoamericanos que generaron la literatura actual, escritores que nombra por doquier Bolaño en sus “Detectives Salvajes”, Editorial del gran José Emilio Pacheco.

Exhibir los libros mostrando el lomo, hace muy complicado merodear entre los títulos,  pero es el modo más común de presentar de los libreros. Afortunadamente conozco las editoriales desde varios ángulos  por lo  que se muy bien reconocer entre la multitud un ejemplar de tal o cual editorial, por su tipo de letra, portada, solapa, colores y demás signos que se van agregando cuando se va comprando libros. Fue después de varias semanas que entre los libros de la Editorial Sexto Piso encontré algo que considero una joya literaria, la obra de Etgar Keret.

Keret es un escritor muy querido y leído por la gente joven en ISRAEL, donde son desarrollados la mayoría de sus cuentos, desde un lugar de Medio Oriente donde su voz va más allá de conflictos y bombas explotando por todos lados.

Etgar Keret escribe todo aquello que le hace bien al pueblo de ISRAEL, sobre su cultura, su habilidad para sortear desventuras, su fuerza ante lo imposible, un ISRAEL ingenuo, sin disfraces ni intermediarios interesados en la política. Keret es el hijo menor que poco importaba, hasta que creció y decidió contar historias que todos vivían pero nadie contaba. Historias de niños y de adultos navegando en el evento que dará sentido a su vida, pequeños misterios con el lenguaje moderno del guión televisivo y del folclor de las historias locales.

El primer libro que leí de Keret fue “Pizzería Kamikaze y otros relatos”, después busqué el famoso “Extrañando A Kissinger”, libro agotado por toda la ciudad, tuve la oportunidad de encontrarlo en el stand de Sexto Piso de la Feria del libro del Palacio de Minería. Entre los dos mencionados devoré “Un hombre sin cabeza” título de uno de los mejores cuentos del libro y posiblemente de la literatura actual de ISRAEL.

Son bastantes los relatos y cuentos que me gustan de los libros de Etgar Keret, pero es “Romper al Cerdito” al que más valoro, un cuento excepcional, lleno de amor, aprendizaje y de la magia que tenemos dentro al ser niños. Un escrito lleno de valores que normalmente “olvidamos”, de mecanismos de influir culturalmente en los demas, del tipo de eventos que te hacen una mala o mejor persona, un momento detenido en las aspiraciones de ser mejores en un mundo descompuesto que no permite la fantasía, la alegría por convertirlo en lugar mejor, un cuento que afecta y conmueve aquello donde todo lo bueno comienza, el interior de nuestro propio ser.

 Etgar Keret viene a México, a un país que lee 2.9 libros al año, un país desinteresado en la cultura y en el que este sexenio por terminar se invirtieron 15 mil 663 millones, en librerías y espacios que esperan por ser ocupados.

Se presentará en el recién inaugurado Centro Cultural “Elena Garro” en Coyoacán, el día de mañana 5 de Diciembre del 2012 a las 19:00 horas, una cita a la que no puedo faltar. @jascha_mx

Etgar Keret

“Rompiendo al Cerdito”

www.etgarkeret.com