Enrique Norten ó los proyectos que detúvo la Recesión.

Publicado by proyectoblog en julio 07, 2009 en Sin categoría tagged with , , , , , , ,

Enrique Norten

Recesion 2008-2010

En entrevista con CNN Obras, un Enrique Norten aparentemente fuera de forma y con un discurso muy banal sobre el espacio público, nos habla sobre los temas recientes de la recesion economica y la burbuja inmobiliaria que afecta a EEUU y por lo tanto a su oficina en New York. Desglosamos dos proyectos icono, que no ha podido llevar a cabo, a pesar de declarar que su oficina en México “va mejor que nunca” y su filial en New York  “va bien”, (Museo Guggenheim, Guadalajara, Jalisco y The New Orleans Waterfront), dos proyectos que se encuentran en la congeladora por la evidente y generalizada crisis mundial. Por último afirma su optimismo, sobre los proyectos que estan siendo construídos por su oficina de la Ciudad de México, como el acartonado edificio ubicado en la importante Avenida Reforma en el  Nº 296.

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Museo Guggenheim, Guadalajara, Jalisco, México.

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The New Orleans Waterfront

Desde hace un par de décadas, Enrique Norten reside en Nueva York, la ciudad que hoy es el “epicentro del terremoto” financiero que aqueja al planeta. Hasta hace unos meses parecía que el objetivo de la arquitectura consistía en contribuir a alcanzar mayores alturas y acelerar la plusvalía. Ahora, la crisis que ocasionóla burbuja inmobiliaria obliga a repensar el quehacer arquitectónico, señala.

Aunque para el fundador de TEN Arquitectos por ahora no hay “una foto feliz”, su oficina de Nueva York “va bien”, y la de México, “mejor que nunca”. En la Ciudad de México su despacho realiza la controvertida remodelación del Museo del Chopo, alza una torre en Paseo de la Reforma, así como otros edificios habitacionales en la Gran Manzana.

Para el arquitecto de 55 años, el momento actual “más que una crisis, es un parteaguas en la historia de nuestras sociedades, que nos hará reinventarnos”.

¿Se acabó la era de edificios cotizados en miles de dólares por m2?

No sé si para siempre, pero, sin duda, esos excesos se van a tener que repensar.

¿El mundo ya no está para financiar esos grandes proyectos icónicos?

Sí. Ahorita son los estadios de Sudáfrica y Londres, y luego vendrán los olímpicos.

Usted tenía dos proyectos icónicos: el waterfront de Nueva Orleans y el Guggenheim (Guadalajara), ¿qué pasó?

Ambos están detenidos. Uno porque el asunto financiero fue un golpazo para Nueva Orleans, que trataba de reinventarse. El Guggenheim desde octubre o noviembre de 2008 cesó los esfuerzos de recaudación. Sigo con una gran fe de que el proyecto seguirá adelante, es importantísimo para Guadalajara y el país.

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The New Orleans Waterfront

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Museo Guggenheim, Guadalajara, Jalisco, México.

¿Tratará de convertir en ícono sus proyectos en Reforma?

Ahí hay dos edificios de TEN Arquitectos que no se han detenido. Reforma es, sin duda, el corredor financiero de la ciudad, el lugar más importante para trabajar, para vivir, tener una buena calidad de vida. Es uno de nuestros grandes espacios públicos, y me encanta la idea de que se recuperen, nos hemos tardado.

Y ¿por qué Reforma?

Tiene la escala, la presencia de un gran espacio público, poco comparable con otros espacios de la ciudad, y debe tener edificios de tamaño importante y de gran calidad.

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Ciudad de México, Reforma 296.

Un espacio público implica un diálogo entre la arquitectura, la ciudad y sus habitantes, ¿qué lo hace funcionar?

Es un proceso complejo e interesante. Se hace a través de representantes:

Todos elegimos a los gobernantes, que son los que transmiten la cosmovisión de las comunidades.

Dependiendo del grado de desarrollo y la –no me gusta la palabra– democracia de las ciudades, la participación es más o menos intensa.

En Estados Unidos, la participación de las comunidades es intensísima, no nada más para los proyectos de ciudad, también para los privados.

¿Podría suceder eso en México?

Desafortunadamente, en nuestras ciudades –y lo atribuyo a un grado de juventud de la democracia– a muchos gobernantes les espanta abrir los procesos…

Someter los proyectos privados al acuerdo de los vecinos retrasaría los proyectos, ¿no lo cree?

Y no lo hacen porque pueden evitarlo, en otras sociedades no hay esa opción.

¿Le pasa eso en Nueva York?

Constantemente, todos los proyectos tienen que pasar por audiencias públicas, tienen que ser aprobados por las comunidades, antes de que los aprueben las autoridades. Es un proceso muy común y muy normal.

Es decir que eso ya es un proceso conocido en Nueva York…

Es conocido, doloroso, tardado y caro.

¿Cómo solucionan los desacuerdos?

También es un problema en Nueva York. Para eso están los consejos de las comunidades, individuos elegidos para representar a los vecinos en esos procesos.

Y ¿lo ha visto aquí?

Acá evidentemente no sucede. Aquí el proceso es confuso, el vecino generalmente está mal informado y muchas veces su reacción es más pasional que racional…

Hay quien dice que ciudades con enormes problemas como el DF no tienen futuro…

Por supuesto que tiene futuro. Es una gran ciudad, muy compleja, es una de las que está estableciendo pautas para el futuro de las ciudades.

¿Perdimos algo con Santa Fe?

Sí, perdimos muchas oportunidades. Oportunidad de densidad, de espacio público. Yo hubiera preferido ver esos esfuerzos y capitales invertidos en la ciudad, pero las decisiones del momento no fueron así.

¿Para las ciudades ¿es importante que existan los ‘arquistars’?

No sé si la idea del arquitecto estrella es importante, el que se siga haciendo buena arquitectura sí lo es.

Hoy, ¿existen condiciones para que tengamos arquitectos mexicanos de renombre internacional?

Sí, veo con un gran optimismo que hay intensidad en un grupo de arquitectos, un poco menores que nosotros. Estos últimos 10 años nos han dado la oportunidad de tener buenas piezas de arquitectura, más que hace 20 o 30 años. No sé si tiene que ver con los excesos que generó que los jóvenes trabajen para mucha gente, pero se está haciendo muy buena arquitectura, podemos ver muestras de eso en todos lados.

¿Es una época de oportunidades como la de Mario Pani…?

La posguerra fue fantástica en México, con estabilidad política, un país del futuro, provocó una gran explosión en los años 50 y 60.

Es decir, ¿el país tiene futuro?

No sé el país, pero la ciudad sí.

¿La ciudad tiene oportunidad de crecer?

No sé si de crecer o de reorganizarse. Nos falta densidad y buen espacio público, suena a veces banal, pero carecemos mucho de eso.

Oiga, pero sus edificios no siempre están diseñados para la convivencia.

(Ríe y se encoge de hombros) Te toca hacer lo que te toca.

Fuente articulo: CNN Expansión